Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido
Facebook Twitter Whatsapp Enviar Imprimir Comentar
Futbol

24 de junio de 1990: El placer de eliminar a Brasil en un Mundial

La soleada tarde en Torino, inolvidable mediodía argentino, fue una de esas jornadas históricas que ningún futbolero olvidará. Brasil había superado ampliamente a lo largo del partido a Argentina. Pero a diez minutos del final… el diez frotó la lámpara, se burló de tres amarillos y vio pasar al hijo del viento. Todos recordamos qué estábamos haciendo en el preciso instante en que Claudio Paul Caniggia apareció en primer plano del televisor gritando el gol. Todos recordamos con quién estábamos, en qué lugar y cómo fue el abrazo. Ni hablar, afortunados por la vida y el destino, quienes estaban in situ en el lugar donde la Juve hacía las veces de local. Es que fue un superclásico memorable: Argentina le había ganado a Brasil y estaba en cuartos de final.

Un mundial en el que Brasil, como siempre, era uno de los candidatos a llevarse el trofeo. Mientras Argentina, campeona en el ’86, ya ni cerca estaba del nivel mostrado en México. Maradona arribó al torneo perseguido por las lesiones y en el transcurso del mismo, su tobillo quedó a la miseria. Lo que limitaba ampliamente al, por entonces, mejor jugador del mundo. Las fotos de la época muestran un tobillo hiper hinchado con una tremenda herida en el medio provocada por golpes e inyecciones de infiltraciones. Esa Argentina debilitada había comenzado la competencia perdiendo ante Camerún y esa caída provocó culminar tercera en el grupo, con el deber de tener que verse las caras contra Brasil en octavos para ver quien se iba de Italia y quien se quedaba.

Se quedó Argentina. El destino lo quiso así. Y así lo recordará la historia. Brasil había sido mucho más en el juego, especialmente en el primer tiempo, donde los dirigidos por Lazaroni se cansaron de bailar al ritmo carioca provocando peligro en el arco defendido por Sergio Goycochea. Brasil iba e iba… Muller y Careca disparaban y disparaban… los sonidos de los postes se escuchaban y se escuchaban. Pero unas veces Goyco, y otras tantas la suerte, hicieron que Brasil no pueda marcar el gol.
“No se la den más a los de amarillo, que son los rivales”, fue la frase que les dijo Carlos Salvador Bilardo a sus dirigidos segundos antes de salir del vestuario rumbo al segundo tiempo. Luego, la famosa historia del bidón de Branco. Cuenta la leyenda que desde el banco argentino enviaron agua podrida provocando la descompostura del volante brasileño. Al respecto, Maradona una vez recordó: “Estaban los bidones… Tomó Branco, y venía a tomar Valdo y todos los buenos; yo decía: ¡Toménse todo, toménse todooo!… Y va el Vasco Olarticochea, caza un bidón y le digó: ¡Vasco, noooooooooo!!! Se salvó Careca, se salvo Valdo… A Valdo le decía: ¡Andá Valdito, anda Valdito, tomá que hace un calor bárbaro! Se dieron cuenta justo, porque Branco se lo tomó todo y se caía. Después del partido, estaban los micros juntos y Branco me señaló y me decía ‘Fuiste vos’. Alguien picó Royphnol en el bidón y se pudrió todo”.
Aunque más famosa es la historia de las gambetas del Diego y la corrida del Cani, que sentenciaron una de las victorias albiceleste más importantes en un mundial. “Cuando viene Rocha, veo pasar una flecha con mechas rubias y entonces le doy el pase a Cani”, recuerda Maradona sobre la jugada que desembocó en el 1-0 a Brasil en octavos de final del Mundial ’90.
Una historia que quedó grabada por siempre en la mente del argentino futbolero. Es por eso que hoy, 24 años más tarde en el Mundial de Brasil, cuando los hinchas entonan la famosa canción Brasil decime que se siente, tienen en una en sus estrofas: “¡El Diego los gambeteó y Cani los vacunó, ´tan’ llorando desde Italia hasta hoy!”

Brasil decime que se siente letra
Fuente: mundialdefondo.
Grito de desahogo

Dejá tu comentario sobre esta nota

Lo último

Lo último de Noticias NQN

Teclas de acceso